Lunes, septiembre 25, 2017
Cuando Era Pavo

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La Mujer de Judas: La fórmula del éxito

Millenial por Hector Palmar @Heyhec

En el año 2002, la televisión venezolana aún gozaba de la variedad que el televidente venezolano agradecía a diario al encender el televisor y tener como primera opción las señales criollas. Venevisión venía de una mala racha con producciones como “Las González” y “Mambo y Canela” que a pesar del esfuerzo de armar elencos multiestelares e incluso tratar de repetir la fórmula de “Guerra de Mujeres” nunca se logró igualar aquella hazaña, hasta que llegó uno de los más exitosos placeres culposos creados directamente en Miami, la mega producción “Gata Salvaje” que llegó para apoderarse de la audiencia, pero mientras eso sucedía, todo lo contrario, pasaba con la competencia.

RCTV tuvo en 2002 una de sus mejores épocas, en ese mismo año calendario la pantalla del canal dos transmite los éxitos “Juana La virgen”, “Mi gorda bella”, “Trapos Íntimos” y nuestra protagonista de esta edición: “La Mujer de Judas”, original de Martin Hann y estrenada el 16 de mayo del 2002.

Hablar de “La Mujer de Judas” es aclarar que fue una huella imborrable en el género de la telenovela venezolana, no solo por tu trama sino por los recursos cinematográficos que se mezclaban con los mitos y creencias venezolanas dándole así una identidad propia a la producción. Recursos como el asesino vestido de Novia ensangrentada, un personaje omnisciente que aparece como fantasma, toda una nueva generación de actores noveles y el plato principal, un elenco ensamblado de primeras figuras.

El rol principal recaía en la Miss Mundo 1984, Astrid Carolina Herrera, que a lo largo de los años post concurso pudo pasearse por diferentes personajes que la ubicaron en el gusto del televidente, una cara familiar, amigable y suave ahora se presentaba misteriosa, con rencor y calculadora, cobrando venganza y con la dualidad de darle a la audiencia la sensación de que era inocente pero también culpable.

Otro recurso magistralmente llevado era agrupar a la protagonista de la historia en un círculo de personalidades que desarrollaran un contraste de perfiles, Julie Restifo, daba vida a “La Juaca” la honesta, pero fuerte, Fedra Lopez era “Ricarda” la comedia y la sensualidad, Dora Mazzone era “Chichita” la extravagancia y superficialidad, la siempre talentosa Kiara era “Laura” fría y atormentada, a ella se unía Gledys Ibarra como “Marina”, altiva y prepotente, un grupo de primeras figuras nacionales que daban vida a una dinámica grupal muy interesante que daba forma al misterio de la historia.

La pareja protagónica en este caso iba a segundo plano, pero para no perder el interés fue Juan Carlos García en su primer protagónico acompañada de Chantal Baudaux, una mezcla entre el sex symbol del momento y la novia de bachillerato de toda la generación “Hoy te vi”, no había perdida para que todos estos elementos engranaran dando como resultado puntos de share en la audiencia.

El éxito de La Mujer de Judas también se remonta a su línea de tiempo, pues es tradición que las telenovelas, den grandes saltos para generar interés, dinamismo e intriga, pero en este caso, la trama fue jugando con este recurso en paralelo a la trama del presente, así que en un punto cuando ya el televidente sentía afinidad por los personajes del pasado, los flashbacks se robaban el espacio de los personajes actuales, cosa que creaba una sensación de romance y tristeza, pues ya sabíamos cómo terminaba la historia.

La locación en trama como en sets era Carora, específicamente las Bodegas Pomar, que recreaban los ficticios viñedos Del Toro, esto le dio un sentido de pertenencia a la historia que impulso este destino como un punto turístico gracias a que la historia arrasaba en rating.

Como una crónica de una muerte anunciada el final, también fue uno de los más creativos, pues el escritor jugó con el recurso de hacer que el público se encariñara con la que terminaría siendo la villana y tuviera como factor sorpresa descubrir que La Mujer de Judas era en su defecto, Altagracia del Toro.

Aunque en la trama esto luego se distorsionó para dar a entender que todas esas personalidades encarnadas por las primeras figuras de la tv venezolana: Julie Restifo, Fedra Lopez, Kiara, Dora Mazzone y Gledys Ibarra, también portaron el uniforme de La Mujer de Judas, esto daría al público cierto alivio al no querer justificar del todo a la villana que muere en los últimos episodios.

Las últimas escenas, fueran en la tradicional hacienda venezolana donde todos los personajes que quedaron vivos celebraban algún evento familiar, con el “Fin” en las pantallas cerraba un episodio lleno de creatividad, talento venezolano, frescura y originalidad que se tradujeron en una versión por la cadena mexicana TV Azteca, justo 10 años después, así como diferentes repeticiones tanto por RCTV antes de salir del aire como por Televen como enlatado.

La primera década del nuevo milenio nos dio grandes productos con sello Hecho en Venezuela y así mismo fue una década con cambios irreversibles y perdidas irremediables de talento, en este espacio espero poder recordar lo que nos hizo tan grandes y que sin duda tenemos el deber de recuperar.

Héctor Palmar, periodista venezolano.

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